El café del fin de semana

Me paso la semana trabajando con café. A veces llego a los sitios y siento que huelo a café. Me ha pasado que hay personas que preguntan por el café cuando entro y no saben que lo que pasa es que están frente a una persona que se pasa el día marinándose en ese olor. Por suerte, es un aroma apreciado por la mayoría de las personas.

Cuando llega el fin de semana, es decir, el domingo para mí, el café cambia de cara y de significado. No quiero pensar en nada que no me agrade, simplemente me quiero tomar un buen café y mirar hacia el patio y jugar con nuestra gata. El café se convierte en lo que es en realidad: un momento feliz, tranquilo o intenso del día, una bebida que por razones un poco crípticas nos hace pensar en nuestros sentimientos, en los que nos rodea y en el momento presente.

Puedo escribir así por mucho tiempo, porque el tiempo libre es para eso también: para pensar, para escribir de lo que a uno le interesa o necesita, para mirar para adentro y para afuera y para jugar en la cocina o pasear por la Ciudad Colonial. El café del fin de semana me hace pensar en todo eso, me vuelve un poco poeta.

Bien temprano, cuando todavía no hay ruidos ni bocinas
Bien temprano, cuando todavía no hay ruidos ni bocinas
Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s