#isleñosfelices: Gaelle

 

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Ella es Gaelle Demouy. La conocí cuando me mudé de vuelta a Santo Domingo para iniciar nuestra aventura cafetera. Nos hemos hecho amigas y yo soy su fiel admiradora. Gaelle es una #isleñafeliz. Es esposa, madre de 3 y encargada de Desarrollo y Comunicación en DELICIEL. Cuando le pregunté cuál era su canción preferida me dijo que ahora mismo solo tiene“mariposita” en la cabeza, la última canción que trajo su hijo de la escuela, pero se derrite cuando la canta!

¿Cuando tomaste café por primera vez?
Como a los 8 años, cuando mi papá me dejaba agarrar con una cucharita el azúcar que quedaba en el fondo de su taza…

Si tuvieras que elegir un lugar que te haga pensar en gastronomía,  ¿cual sería?
Francia, bien sûr!

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¿Tienes una rutina de comidas en la semana o en el fin de semana?
En la semana sí. Hay 2 razones principales: no me sobra mucho tiempo en mi día… entonces planifico los almuerzos y las cenas para toda la semana ! Y debo admitir que no hay mucha originalidad en lo que comemos, en gran parte porque trato de buscar comidas equilibradas, pero que les guste a los 3 niños! Deben probar de todo pero no quiero luchar durante las comidas, quiero que sean momentos relajados en familia.

¿El café en familia o sola para pensar?
¡En familia ! En el día a día, es el momento en el cual hablamos de manera más relajada del trabajo con mi esposo antes de volver a la oficina…Los niños ya se fueron a jugar y podemos contarnos nuestras aventuras de la mañana sin ser interrumpidos!

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A mi me hace muy feliz beber leche con chocolate. Me recuerda mi infancia ¿tienes alguna comida o bebida así?
¡Un dulcito de coco que me hacía mi nana cuando era pequeña !

¿Qué es lo más extraño de tener un negocio de alimentos?
Pienso que lo más curioso es que es un negocio en el cual no se trabaja en vista de rentabilidad si no por convicción. Muchas veces pienso que hubiéramos podido escoger un trabajo menos complicado y estresante…. pero a la vez tiene tanto sentido para nosotros el hecho de fabricar productos locales y naturales ! Pienso que no pudiera tener un trabajo en el cual no me sintiera profundamente identificada.
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¿Hay un lugar en la ciudad que te haga soñar? El mío es el Malecón
Mi lugar favorito es mi jardín, ¡lejos de la locura de la ciudad y de su tránsito! Claro, me encanta la cuidad colonial, pero donde realmente me relajo es cuando estoy descalza en la grama, rodeada de verde y de los cantos de nuestras ciguitas…

¿Cómo se siente vivir en una isla?
¡Privilegiada ! Me encanta el mar, me hace soñar y me tranquiliza, puedo quedarme horas mirándolo. Estoy fascinada también por la mentalidad confiada y tranquila de los isleños: ¡quisiera poder ser más así!

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¿Te gustan los sabores nuevos? Porqué sí o porqué no? 
¡Claro que sí! Me encanta probar nuevas combinaciones y arriesgarme con nuevos sabores. Aunque a veces en los productos que creamos debemos limitar un poco nuestro entusiasmo porque sabemos que los sabores clásicos funcionan frecuentemente mejor. Pero una novedad en un sabor puede ser sencillamente escoger la vainilla de Madagascar en vez de un aroma artificial !

¿Qué es lo que más te gusta en un café? 
¡El pedazo de chocolate que lo acompaña!

Todas las fotos son propiedad de Gaelle. Puedes ver más sobre ella en su Instagram @delicielrd

 

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Café para dos

La razón principal por la que comencé a interesarme por el café fue por su aspecto federador. Yo pienso que la gente reunida alrededor de una taza de café puede lograr maravillas. Eso suena un poco extraño cuando lo leo en voz alta, pero de verdad creo que el café es una excusa perfecta para reunirse a conversar, a pensar, a cambiar el mundo con ideas nuevas.

Hace unos días leí este artículo en TheKitchn, titulado “In defense of simple coffee brewing”. Estoy de acuerdo con los autores en muchas ideas, porque pienso que preparar o “colar” buen café en casa es una manera de obligarse a tomarse una pausa y pensar un poco en la inmortalidad del cangrejo, en un mundo donde nos dicen constantemente que tenemos que ir más rápido, tener más, lograr conformarnos más a los estándares del mundo… y uno ni sabe bien cuales son, así que se defiende como puede y busca modelos en cualquier sitio.

Por más que me guste el café, no creo que sea lo único que nos permita lograr momentos de ese tipo. Soy de opinión de que hay una cantidad infinita de formas de compartir sueños o de acordarse uno de que los tiene. Para mí, colar un café de una manera sencilla, bonita y que me recuerde que de la simplicidad salen muchas cosas con virtudes, es una manera de asegurarme de que hay instantes que se pueden hacer sin máquinas y que está bien que algo tome más de 30 segundos. Mejor todavía si esos más-de-treinta-segundos son compartidos con alguien.

Café para dos en una mañana de enero
Café para dos en una mañana de domingo